31 diciembre 2005

400 golpes


He reservado -me he reservado- todos los viernes del 2006. Objetivo: ver -como mínimo- 52 grandes películas a lo largo del año que viene. 52+1. Comencé anoche, desenvolviendo un pack de 12 dvds de Truffaut.

Al terminar de ver "400 golpes" me pregunté a mi mismo cómo es posible que ese largometraje no haya supuesto un punto de no retorno en la historia del cine. No son muchas las películas que han supuesto un "antes y un después", pero pocas, muy pocas, destilan tanta sensibilidad y tanto compromiso como esta.

Tanta humanidad.

Sin embargo, no es sólo eso lo que hace de "400 golpes" una obra maestra. La limpieza. La renuncia al efectismo, a la facilidad, a lo predecible. Ni un sólo fotograma lleva al espectador de la mano. Ni trampa ni cartón.

Honestidad.

Belleza.

Muchísimos niños en el circo, sus bocas y ojos tan abiertos: inocencia. La expresión de dos de ellos es muy diferente: ya no la tienen. No podríamos decir exactamente cuando ha ocurrido, pero sabemos que ha pasado frente a nuestras narices. Nos damos cuenta de que el cerco comienza a estrecharse, hasta que Antonie con los pies en el mar, gira y nos dice: "estoy atrapado".