04 junio 2007

ni violencia, ni desencanto

Creo que vi la escena en “Disparen sobre el pianista”: un tipo afirma secamente que no tiene ningún sentido del humor, se levanta, se pone “Le Figaro” bajo el brazo y se marcha. Ese periódico es el equivalente al ABC en nuestro país.

La derecha no tiene sentido del humor y cuando quiere tenerlo casi es peor: recurre a estereotipos machistas, racistas o clasistas. Habrá quien piense que esto no es demasiado importante, pero yo creo que quien escucha a Jiménez Losantos por la mañana sonríe menos a lo largo del día que los demás ciudadanos y se relaciona más hostilmente con quienes no piensan como él, porque considera que no se encuentra ante ciudadanos sino ante enemigos.

En algunas personas progresistas comienza a darse un fenómeno distinto pero parecido, porque también es antipolítco. Lo que pudo ser humor se está reciclando en ironía, en una ironía sofisticada, elitista, que les sitúa por encima con la pose del desencanto.

Francino entra en esa categoría, sus palabras reflejan su manera de afrontar la vida y de concebir la política. Él no se siente ciudadano, se considera élite. Por eso en su prograsma late el desprestigio a lo político y a todos los políticos. Así es como pretende situarse sobre los demás, así es como reclama su autoridad: diciendo que todos los políticos son iguales.
Afortunadamente ni todos los políticos, ni todos los periodistas, son iguales. Gabilondo es el ejemplo opuesto, su autoridad es el resultado de su compromiso ciudadano, no necesita reclamarla se la dan los oyentes, unos oyentes que comparten con él, al final de cada programa, la certeza de que la política es una noble tarea.

1 Comments:

Blogger Lisergia said...

Muy buen análisis.

Sobre la negación del contrario algo apuntaba Paul Preston, creo recordar que en una entrevista en el ABC. Él consideraba a Aznar como el político europeo que había acabado con la sana alternencia, convirtiendo al adversario político en enemigo a anular. Desde su segunda legislatura, no hay respeto al oponente. Algo que no ocurre en ningún país europeo.

Un abrazo, Pablo

ps.- tengo un regalito para tí. Vivo ;-)

4:44 p. m.  

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