03 julio 2007

fortaleza mental


Rara es la final en la que los periodistas y los especialistas de tenis no hablan de la fortaleza mental. De la capacidad de mantener la concentración y la determinación a lo largo de cada punto en el partido, ocurra lo que ocurre.

En una buena final, hay infinidad de pequeños momentos que pueden acabar siendo cruciales: una bola que golpea en la red y cae de un lado o del otro, un punto discutible que toca o no toca la cal, las protestas al árbitro…; pero lo que hace determinantes a esos instantes no es su pequeña aportación al marcador final… es otra cosa, es el impacto psicológico que tienen sobre cada jugador.

Hoy se celebra el último debate sobre el Estado de la nación de esta legislatura. En este tipo de encuentros, la fortelza mental supera a las meras cuestiones psicológicas, también abarca el respeto y la confianza en las reglas del juego. Por eso, en democracia, nunca gana quien juega sucio.
No es sólo una cuestión de fuerza, también es de honor.

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