18 octubre 2007

interruptores


Ayer, y spuongo que hoy ya que no he podido ver los periódicos todavía, nos ofreció la prensa la acostumbrada variedad de titulares en torno a un mismo asunto con la que cada uno se retrata. La noticia es una cifra: España es el país más multiétnico de Europa para unos, o el país de nuestro contienente con mayor número de personas migrantes para otros. La cuestión no es apostar cuanto tardará la derecha en hacer un nuevo guiño a la xenofobia -eso es fácil-, sino tratar de arrojar algo de luz tras los titulares. Tres interruptores:


Uno. Hasta hace unos pocos años, creo que exactamente cinco, el número de españoles que vivían en el exterior superaba al de extranjeros que vivían en nuestro país, lo que refleja el gran proceso de democratización y modernización de un país como el nuestro que, en tres décadas ha pasado de ser recpetor de ayuda internacional, para estar situado en la vanguardia mundial de la lucha contra la pobreza global.


Dos. España es el país de Europa, y probablemente del mundo, en el que el esfuerzo, el trabajo de las personas migrantes más está contribuyendo al crecimiento económico y a los avances en justicia social de esta legislatura. Lo es porque se ha luchado contra la economía sumergida, la forma de trabajo más parecida a la esclavitud que existe en un país desarrollado. Su contribución, sus cotizaciones, refuerzan los servicios públicos de nuestro Estado.


Tres los indicadores de racismo en España son la envidia de los países de nuestro entorno. A pesar de la derecha, de esta derecha a la que no le molestan los afrodescendientes en los andamios, ni las latinoamericanas cuidando de nuestros abuelos, de esta derecha a la que le molestan las personas migrantes paseando por nuestros parques los domingos.
Imagen del post: detalle de una escultura de Giacometti