29 marzo 2009

gran torino

Trasadar a un arquetipo hacia otro tiempo, reflejar el envejecimiento, quizá hasta el desfase, de un icono, es un recurso liteario que también funciona en el cine. De eso va "Gran Torino". Y aunque funcione y venga bien, aunque el contraste entre la vieja América y la actual se traslade a la pantalla nítidamente, aunque pueda remover reflexiones y renovar actitudes en las generaciones norteamericanas que crecieron en el pasado siglo, aunque haya mucho de grandeza y de generosidad en la victoria final, precisamente, porque todo lo que contiene de rendición; no pude evitar el desapego al salir del cine a la calle. Serán manías, supongo. Pero siempre me ocurre lo mismo, como una decepeción cada vez que me encuentro ante una obra que me resulta forzada porque la siento más cargada de moralina, que de libre expresión artística. No puedo evitarlo, son cosas mías...


Imagen del post: fotograma de "Gran Torino"
Escrito mientras escuchaba: "American life", de Madonna.

1 Comments:

Blogger D.Cierco said...

Un poco de eso tiene. Además la caracterización del personaje principal no es de las mejores. Se da un salto demasiado grande en el guión.

4:02 p. m.  

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