16 abril 2009

Desarmarse = cargarse de futuro

A continuación, la traducción íntegra al castelllano del histórico discurso de Obama en Praga. Toda la primera parte es un compendio de sus mejores mensajes de la campaña electoral norteamericana. Después... después cada palabra viene cargada de futuro.

"Muchas gracias. Muchas gracias por esta fantástica recepción. Muchas gracias al pueblo de Praga. Muchas gracias al pueblo de la República Checa. Hoy, estoy orgulloso de estar aquí ante vosotros, en esta ciudad, en el centro de Europa. Y para parafrasear uno de mis predecesores, estoy orgulloso también de ser el hombre que trajo a Michelle Obama a Praga.

Al Presidente, al Primer Ministro, a los dignatarios que están aquí, muchas gracias por su maravillosa hospitalidad. Y al pueblo de la República Checa, muchas gracias por su amistad con los Estados Unidos.

He aprendido durante los años a apreciar la buena compañía y el buen humor del pueblo checo en mi ciudad de Chicago. Detrás de mí hay una estatua de un héroe del pueblo checo: Tomás Masaryk. En 1918, después de que América prometió su apoyo a la independencia checa, Masaryk habló ante una multitud de más de 100.000 personas en Chicago. No creo que pueda igualar aquel récord pero es un honor seguir en sus pasos de Chicago a Praga.

Durante mil años, Praga se ha distinguido de cualquier otra ciudad en cualquier otro sitio. Habéis conocido guerras y paz. Habéis visto imperios levantarse y caer. Habéis liderado revoluciones en las artes y las ciencias, en política y poesía. Por todo esto, el pueblo de Praga ha insistido en perseguir su propio camino y definir su propio destino. Y esta ciudad, esta ciudad con su parte antigua y joven, se erige como un monumento vivo de vuestro espíritu inconquistable.

Cuando nací, el mundo estaba dividido y nuestras naciones se enfrentaban a circunstancias muy distintas. Poca gente podría haber predicho que alguien como yo iba algún día a ser Presidente de los Estados Unidos. Poca gente hubiera podido pronosticar que se permitiría a un Presidente americano hablar ante una audiencia como esta en Praga. Pocos habrían podido imaginar que la República Checa iba a ser una nación libre, un miembro de la OTAN, un líder de una Europa unida. Se habría descartado estas ideas como sueños.

Estamos aquí hoy porque suficientes personas ignoraron las voces que decían que el mundo no podía cambiar.

Estamos aquí hoy por el valor de los que se levantaron y asumieron riesgos para decir que la libertad es un derecho para todos los pueblos, vivan del lado de un muro que vivan, sean como sean.

Estamos aquí hoy por la Primavera de Praga; porque la sencilla búsqueda con principios de la libertad y la oportunidad avergonzó a los que dependían del poder de los tanques y de las armas para destruir la voluntad de un pueblo.

Estamos aquí hoy porque hace 20 años, el pueblo de esta ciudad salió a la calle para reivindicar la promesa de un nuevo día y los derechos humanos fundamentales que se les habían negado demasiado tiempo. Sametová Revoluce – la Revolución de Terciopelo nos enseñó muchas cosas. Nos demostró que la protesta pacífica puede hacer temblar las bases de un imperio y poner al descubierto la vacuidad de una ideología. Nos demostró que los países pequeños pueden desempeñar un papel fundamental en los acontecimientos mundiales y que los jóvenes pueden enseñar el camino para vencer antiguos conflictos. Y demostró que el liderazgo moral es más poderoso que cualquier arma.

Por eso estoy hablando antes vosotros en el centro de una Europa pacífica, unida y libre; porque la gente normal creyó que las divisiones tenían que superarse, incluso cuando sus líderes pensaban de otra manera. Creían que los muros tenían que caer, que la paz prevalecería.

Estamos aquí hoy porque los americanos y los checos creyeron a pesar de todos los pronósticos que hoy podría ser posible.

Ahora, compartimos esta historia común. Pero ahora esta generación – nuestra generación – no puede quedarse parada. Nosotros, también, tenemos que tomar una decisión. Mientras el mundo es cada vez menos dividido, se ha vuelto más interconectado. Y mientras tanto hemos visto acontecimientos ocurrir más rápido que nuestra habilidad para controlarlos: una economía global en crisis, un clima cambiante, los peligros persistentes de antiguos conflictos, nuevas amenazas y la extensión de armas catastróficas.

No podemos solucionar ninguno de estos desafíos rápido o fácilmente. Pero todos requieren que nos escuchemos los unos a los otros y que trabajemos juntos, que enfoquemos nuestros intereses comunes, no sólo las diferencias ocasionales y que reafirmemos nuestros valores compartidos, que son más fuertes que cualquier fuerza que nos podría separar. Este es el trabajo que tenemos que llevar a cabo. Este es el trabajo que he venido a Europa a iniciar.


Para renovar nuestra prosperidad, necesitamos acciones coordinadas más allá de las fronteras. Esto significa inversiones para crear nuevos puestos de trabajo. Significa resistir a los muros del proteccionismo que cortan el camino hacia el crecimiento. Significa un cambio en nuestro sistema financiero, con nuevas reglas para evitar abusos y otras crisis. Y tenemos una obligación hacia nuestra prosperidad común y nuestra humanidad común de extender la mano hacia los mercados emergentes y los pueblos empobrecidos que están sufriendo más, aunque tengan muy poco que ver con las crisis financieras y por eso hemos comprometido un trillón de dólares para el FMI esta semana, para asegurarnos de que todo el mundo, todo el mundo, reciba algún tipo de ayuda.

Ahora, para proteger nuestro planeta, ahora es el momento de cambiar cómo utilizamos la energía. Juntos, tenemos que encarar el cambio climático acabando con la dependencia mundial de los combustibles fósiles, aprovechando la energía de las nuevas fuentes de energía como el viento y el sol y llamando a que todas las naciones hagan su parte. Y os prometo que en este esfuerzo mundial, los Estados Unidos está dispuesto a liderar.

Para proporcionar nuestra seguridad común, tenemos que reforzar nuestra alianza. La OTAN se fundó hace 60 años, después de que el Comunismo se apoderara de Checoslovaquia. Fue cuando el mundo libre aprendió demasiado tarde que podía permitir divisiones. Por eso nos unimos para forjar la alianza más fuerte que el mundo haya conocido. Y estuvimos hombro contra hombro, año tras año, década tras década, hasta que se levantó el telón de acero y la libertad se extendió como el agua. Hoy celebramos el décimo aniversario de la República Checa dentro del seno de la OTAN. Y sé que muchas veces en el Siglo XX se tomaron decisiones sin el pueblo en la mesa de negociación. Grandes poderes os decepcionaron o determinaron vuestro destino sin que se escuchara vuestra voz. Estoy aquí para decir que los Estados Unidos nunca dará la espalda al pueblo de esta nación. Nos unen valores compartidos, una historia compartida. Nos unen valores compartidos y una historia compartida y la promesa duradera de nuestra alianza. El Artículo V de la OTAN lo dice claramente: un ataque contra uno es un ataque contra todos. Es una promesa para nuestro tiempo, para todos los tiempos.

El pueblo de la República checa mantuvo esta promesa después de que América estuvo bajo ataque; miles de personas murieron en nuestra tierra y la OTAN respondió. La misión de la OTAN en Afganistán es fundamental para la seguridad de la gente de ambos lados del Atlántico. Estamos luchando contra los mismos terroristas de Al Qaeda que atacaron de Nueva York a Londres y estamos ayudando al pueblo afgano a que tome responsabilidades para su futuro. Estamos demostrando que las naciones libres se unen en la misma causa en nombre de su seguridad común. Y quiero que sepáis que honramos los sacrificios que el pueblo checo ha hecho en esta labor y llevamos el luto de los que habéis perdido.

Pero ninguna alianza puede quedarse parada. Tenemos que trabajar juntos como miembros de la OTAN para tener planes de contingencia en vez de luchar contra nuevas amenazas, vengan de donde vengan. Tenemos que reforzar nuestra cooperación los unos con los otros y con otras naciones e instituciones del mundo, para enfrentarnos a los peligros que no conocen fronteras. Y tenemos que mantener relaciones constructivas con Rusia en cuestiones de interés común.

Ahora, una de estas cuestiones en la que me demoraré hoy fundamental para la seguridad de nuestras naciones y la paz mundial es el futuro de las armas nucleares en el Siglo XXI.

La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría. No se libró guerra nuclear alguna entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, pero generaciones enteras vivieron sabiendo que su mundo podía ser borrador en un rayo de luz. Ciudades como Praga que habían existido desde hace siglos, que representaban la belleza y el talento de la humanidad, podrían haber dejado de existir.

Hoy la Guerra fría ha desaparecido pero miles de aquellas armas no. En una vuelta de tuerca extraña de la historia, la amenaza de una guerra nuclear mundial ha amainado pero el riesgo de un ataque nuclear ha aumentado. Más naciones han adquirido estas armas. Los ensayos han seguido. El comercio al estraperlo en secretos nucleares y en materiales nucleares abunda. La tecnología para construir una bomba se ha propagado. Los terroristas están determinados que puedan comprar, construir o robarla. Nuestros esfuerzos para contener estos peligros se centran en un régimen de no proliferación global pero mientras más personas y más naciones contravienen las reglas, podríamos llegar al punto en el que no valga este principio.

Ahora quisiera que entendierais que esto afecta a todo el mundo en todas partes. Un arma nuclear que estallase en alguna ciudad – que sea Nueva York, Moscú, Islamabad, Mumbai, Tokio o Tel Aviv, París o Praga – podría matar a centenares de miles de personas. Y pasase donde pasase, no hay fin a las consecuencias a nuestra seguridad global, nuestra sociedad, nuestra economía, en conclusión a nuestra supervivencia.

Algunos argumentan que no podemos parar estas armas, que no las podemos controlar, que nuestro destino es vivir en un mundo donde más naciones y más pueblos poseen los instrumentos definitivos de destrucción. Ese fatalismo es un adversario mortal, porque si creemos que la extensión de las armas nucleares es inevitable, pues de alguna manera estamos admitiendo que el uso de las armas nucleares es inevitable.

De la misma manera que defendimos la libertad en el siglo XX, tenemos que unirnos hoy para el derecho a los pueblos en todas partes a vivir libres del miedo en el siglo XXI. Como poder nuclear, como el único poder nuclear que ha usado un arma nuclear, los Estados Unidos tiene la responsabilidad moral de actuar. No podemos tener éxito en esta labor solos pero la podemos liderar, la podemos iniciar.

Por eso hoy, declaro claramente y con convicción el compromiso de América de buscar la paz y la seguridad de un mundo sin armas nucleares. No soy ingenuo. El objetivo no se logrará rápido, tal vez no ocurra en mi vida. Requerirá mucha paciencia y persistencia. Pero ahora, nosotros, también, tenemos que ignorar las voces que nos dicen que el mundo no puede cambiar.

Tenemos que insistir: “Sí podemos”. Ahora, quisiera describiros la trayectoria que tenemos que seguir. Primero, los Estados Unidos tomará pasos concretos hacia un mundo sin armas nucleares. Para acabar con el pensamiento de la guerra fría, reduciremos la parte de las armas nucleares en nuestra estrategia de seguridad nacional e instaremos a que los demás hagan lo mismo. No os confundáis: mientras existan las armas nucleares, los Estados Unidos mantendrán un arsenal seguro y efectivo para disuadir a cualquier adversario y garantizar esta defensa a nuestros aliados, incluyendo a la República Checa. Pero empezaremos la labor de reducir nuestro arsenal.

Para reducir nuestras cabezas nucleares y nuestras reservas, negociaremos un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas con los rusos este año. El Presidente Medvedev y yo empezamos este proceso en Londres y buscaremos un acuerdo para finales de años legalmente compulsorio y suficientemente audaz. Y esto preparará el camino para más reducciones y buscaremos incluir a todos los estados nucleares en esta obra.

Para alcanzar el objetivo de prohibir las pruebas nucleares, mi administración perseguirá inmediata y agresivamente la ratificación por los EEUU el Tratado de Prohibición Total de Pruebas Nucleares. Después de más de cinco décadas de negociaciones, ya es hora que se prohíba por final las pruebas de las armas nucleares.

Y para parar la construcción de módulos para una bomba, los Estados Unidos trabajará para conseguir un nuevo tratado que acabe fidedignamente con la producción de materiales fisiles para el uso en armas nucleares. Si somos serios para parar la extensión de estas armas, tenemos que acabar con la producción especializada de materiales que puedan crear esas armas. Es el primer paso.

Segundo, juntos reforzaremos el Tratado de No Proliferación Nuclear como una base para la cooperación.

El trato básico es bueno: los países con armas nucleares avanzarán hacia el desarme, los países sin armas nucleares no las adquirirán y todos los países puedan tener acceso a la energía nuclear pacífica. Para reforzar el tratado, tenemos que adherirnos a varios principios. Necesitamos más recursos y autoridad para reforzar las inspecciones internacionales. Necesitamos consecuencias reales e inmediatas para los países que no cumplen con las reglas o que intenten salir del tratado sin razón.

Y tenemos que construir un nuevo marco para la cooperación nuclear civil, incluyendo un banco internacional de combustibles, para que los países puedan tener acceso a energía pacífica sin incrementar los riesgos de proliferación. Tiene que ser el derecho de cada nación que renuncia a las armas nucleares, sobre todo los países en vía de desarrollo que se adhieren a programas pacíficos. Y ningún acercamiento tendrá éxito si se basa en la negación de los derechos de las naciones que cumplen con las reglas. Tenemos que aprovechar las capacidades de la energía nuclear para nuestros esfuerzos de luchar contra el cambio climático y para avanzar una oportunidad pacífica para todos los pueblos.

Pero avanzamos sin ilusiones. Algunos países no respetarán las reglas. Por ello necesitamos una estructura que garantice que cuando cualquier nación lo haga, tendrán que enfrentarse a las consecuencias.

Esta mañana, nos hemos acordado una vez más del por qué necesitamos un nuevo y más riguroso acercamiento a esta amenaza. Corea del Norte ha incumplido las reglas una vez más haciendo pruebas con un misil que podía utilizar para misiles de largo alcance. Esta provocación resalta la necesidad de actuar, no sólo esta tarde en el Consejo de Seguridad de la ONU, sino en nuestro empeño de evitar la extensión de estas armas.

Estas reglas tienen que ser vinculantes. Tenemos que castigar las violaciones. Las palabras significan algo. El mundo tiene que unirse para evitar la extensión de estas armas. Ahora es el momento de una respuesta internacional potente; ahora es el momento de una respuesta internacional fuerte y Corea del Norte tiene que saber que el camino hacia la seguridad y el respeto nunca pasará por las amenazas y las armas ilegales. Todas las naciones tienen que unirse para construir un régimen mundial más fuerte. Y porque ello estamos unidos, hombro con hombro para presionar para que Corea del Norte cambie su destino.

Irán todavía no ha construido un arma nuclear. Mi administración obrará por buscar el compromiso con Irán basado en intereses y respeto mutuo. Creemos en el diálogo. Pero en este diálogo ofreceremos una elección clara. Queremos que Irán asuma su legítimo sitio en la comunidad de las naciones, política y económicamente. Apoyaremos el derecho de Irán a la energía nuclear pacífica con inspecciones rigurosas. Es un camino que la República Islámica puede tomar. O el gobierno puede elegir un mayor aislamiento, la presión internacional y una potencial carrera armamentística en la región que aumentará la inseguridad para todos.

Seré claro: la actividad nuclear y de misiles balísticos de Irán representa una amenaza real, no sólo a los Estados Unidos, sino a los vecinos de Irán y a nuestros aliados. La República Checa y Polonia han sido valientes aceptando acoger una defensa contra esos misiles. Mientras persiste la amenaza de Irán, seguiremos adelante con el sistema de defensa antimisiles que es rentable y demostrado. Si se elimina la amenaza iraní, tenemos una base más fuerte para la seguridad y pararemos el motor para la construcción de una defensa antimisiles en Europa.

Por eso, para terminar, tenemos que garantizar que los terroristas no compren nunca un arma nuclear. Es la amenaza más inmediata y extrema a la seguridad global. Un terrorista con un arma nuclear podría provocar una destrucción masiva. Al Qaeda ha dicho que busca tener la bomba y que no tendría problemas en utilizarla. Y sabemos que hay material nuclear inseguro por el mundo. Para proteger a nuestros pueblos, tenemos que actuar con un sentido de propósito sin demora.

Por eso hoy anuncio un esfuerzo internacional renovado para proteger todo el material nuclear vulnerable por el mundo dentro de los próximos cuatro años. Estableceremos nuevos niveles, ampliaremos nuestra cooperación con Rusia, buscaremos nuevas asociaciones para asegurar estos materiales.

Tenemos que reforzar también nuestros esfuerzos para acabar con el estraperlo e interceptar los materiales en tránsito y utilizar los instrumentos financieros para perturbar este comercio peligroso. Porque esta amenaza será duradera, tenemos que unirnos para convertir los esfuerzos como la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación y la Iniciativa Global para Luchar contra el Terrorismo Nuclear en instituciones internacionales. Y tenemos que empezar por celebrar una Cumbre Mundial sobre Seguridad Nuclear que las Naciones Unidas celebrará el próximo año.

Ahora, sé que hay algunos que cuestionarán si podemos actuar en una agenda tan amplia. Están los que dudan de si es posible una cooperación internacional real, dadas las diferencias inevitables entre naciones. Y están los que oyen hablar de un mundo sin armas nucleares y dudan de si merece la pena fijar una meta que parece imposible de alcanzar.

Pero no os equivoquéis: sabemos dónde va ese camino. Cuando las naciones y pueblos se permiten que sus diferencias los definan, la distancia entre ellos aumenta. Cuando no buscamos la paz, se queda para siempre fuera de nuestro alcance. Sabemos cuál es el camino cuando se elige el miedo sobre la esperanza. Denunciar o rechazar un llamamiento a la cooperación es una cosa fácil pero a la vez cobarde. Así empiezan las guerras. Así acaba el progreso humano.

Hay violencias e injusticias en nuestro mundo y tenemos que luchar contra ellas. Tenemos que luchar no divididos sino unidos como naciones libres, como pueblos libres. Sé que un llamamiento a las armas puede conmover los espíritus de hombres y mujeres más que un llamamiento a renunciar a ellas. Pero por eso las voces de la paz y del progreso tienen que levantarse juntos.

Son las voces cuyo eco escuchamos aún por las calles de Praga. Son los fantasmas de 1968. Son los sonidos alegres de la Revolución de Terciopelo. Son los checos que ayudaron a acabar con un imperio de armas nucleares sin disparar ni una bala.

El sino humano será lo que hacemos de él. Y aquí en Praga, os invito a honrar nuestro pasado alcanzado un futuro mejor. Cerremos nuestras divisiones, construyamos en nuestras esperanzas, aceptemos nuestra responsabilidad de dejar este mundo más próspero y más pacífico. Juntos podemos.

Muchos gracias, muchas gracias Praga".


Ladyhawke playing "Back of the van"

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1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

pablo,

soy francisco nos conocimos en el curso del finde pasado y estamos esperando tu post donde nos referencies todo sobre tu conferencia, que fue increíble.
un fuerte abrazo.

fcardosomateo@gmail.com

5:52 p. m.  

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