Francesca Woodman

Fotografiar es capturar. Y las imágenes de Francesca Woodman tienen, para mí, algo de psicofonía íntima, de esoterismo experimental con poso depresivo.
Una niña creciendo en familia de artistas, aprendiendo a jugar con las imágenes, a traspasar objetos, acercándose, entre 10.000 negativos, al amor imposible y al suicidio. Ocurrió cuando apenas tenía 22 años.
Hoy, en la Galería de "La fábrica" -Alameda 9, Madrid-, se inaugura una exposición tuya. Ir, conviene, verás...
Etiquetas: culturismo
1 Comments:
Grandísima Francesca Woodman. La adoro, un saludo :)
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