26 octubre 2009

los hechos reales

Hace unas semanas, estaba pagando en una librería cuando un hombre mayor se acercó y preguntó por un libro. El modo en que dijo el título y su manera de alejarse, me llevaron a seguir sus pasos y a comprarme otro ejemplar. Ni siquiera hablamos, me miró y sonrió.Sin saber muy bien el motivo, reservé aquella lectura hasta la llegada de su momento. Sucedió en la noche del viernes, estaba tan cansado que ni siquiera pude dormir. Salí de la cama, encendí un cigarro, puse música y me tumbé en el sofá. Y pasaron cuatro horas de la primera a la última palabra.

Suelo hacer dibujos en las esquinas de las páginas que me gustan para poder encontrar, al pasar el dedo por el ejemplar, la parte del texto que busco. En esta ocasión no pude hacerlo, cada palabra tiene demasiado valor.

Cuenta el narrador de esta historia que por muy desposeidos, por muy privados de libertad que estemos, nada puede arrebatarnos nuestra primera, nuestra última decisión: elegir la actitud con la que afrontamos cada momento.

Él lo sabe bien. Victor Frankl fue prisionero en Auswitch. En "El hombre en busca de sentido", en primera persona, el psiquiatra escribe cómo pudo vivir toda aquella sinrazón, y llegar a sobrevivir.


Posteado mientras escuchaba "All i need" de Radiohead

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2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

la experiencia final para el hombre que vuelve a su hogar es la maravillosa sensación de que, después de todo lo que hasufrido, ya no hay nada a lo que deba temer, excepto a su Dios...

8:37 p. m.  
Blogger Pablo Pombo said...

:-)

6:09 p. m.  

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