05 abril 2010

directa(mente)

Nos bajamos del taxi Keko, la tarta y yo, casi en el portal de Javier. Allí aguardaba un mensaje. La huella de una emoción químicamente pura, desnuda de sofistificación, rebosante de esa energía que sólo pueden transmitirnos las fuerzas incontenibles. Palabras para que el mundo gire.